Jugadores, jugones,  y otros ejemplares


Otra de las preguntas frecuentes a las que me enfrento viene a ser más o menos así: “¿Qué tipo de gente va a ese club al que vas?”. Lo cierto es que es muy difícil catalogar a los miembros del club. ¿Podemos acaso definir completamente a, digamos, los aficionados al cine? Sin embargo sin dificultad no hay reto.

Empecemos por la edad. Por normativa del club sólo los mayores de edad pueden acudir en calidad de socios: los más pequeños deben venir acompañados de un adulto, también socio. Si miramos los DNI tenemos algún miembro de más de cincuenta, pero creo que podemos poner la media en unos treinta años. Así, casi todos trabajamos, alguno van a la universidad y... tenemos un par de jubilados.

El 97% de los socios son varones. Lo cierto es que durante mucho tiempo el tema de los juegos ha contado con pocas seguidoras pero, poco a poco, se cuentan cada vez más aficionadas y esperamos incorporar un mayor de mujeres en un futuro cercano.

Tenemos socios que vienen de viernes a domingo y gente que viene una mañanita cada dos semanas. Hay quien juega a todo lo que le propongan y quien tiene uno o dos títulos predilectos; quien memoriza las reglas al dedillo y quien prefiere aprenderlas a lo largo de la partida; quien tiene preferencia por un periodo histórico (o un universo de fantasía) y quien pone más atención a las reglas y a la mecánica de juego que a la ambientación.



Muchos no se involucran en partidas de más de tres horas y otros invierten tardes y tardes con el mismo juego-monstruo.

No sólo encontramos gente con una afición común, si no que encontramos gente con estilos diferentes y distinta dedicación e intensidad de juego. ¡Siempre tienes con quién jugar!

Además, uno de los mayores placeres de los “jugones” es, reconozcámoslo, contar anécdotas: una mala tirada, la carta robada justo a tiempo, un despiste del contrincante, una vuelta tonta en el Slot... Las “batallitas” son tan habituales como las partidas en sí y, desde luego, una parte importante de nuestras aficiones.

El aspecto social del club es, en mi opinión, tan importante como el aspecto puramente lúdico: Internet permite jugar con gente de todo el mundo, pero yo, personalmente, no encuentro la misma motivación que cuando tengo delante a un adversario “de carne y hueso”... aunque sólo sea por verle la cara cuando aparece el tercer “1” en tres tiradas consecutivas.
 

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